sábado, 31 de marzo de 2012

DISFRAZADOS

CHICAS ME DI CUENTA DE QUE ME LIÓ NUMERANDO LOS CAPS ASI QUE AHORA YA NO IRÁN NUMERADOS!
Y Lali continuó. Recorrió el cuello y el pecho con delicados lametones y provocadores mordiscos, alternando unos y otros en base a los gemidos estrangulados que escapaban de los pulmones de peter; luego subió hasta su boca besándolo apasionadamente a la vez que apoyaba su cuerpo totalmente sobre el de él. Sintió que ambos pezones, los masculinos y los femeninos se erguían, y se olvidó del beso para seguir investigando. peter jadeó quejándose hasta que notó que los dientes incidían sobre sus tetillas, atormentándolas y provocándole tal placer que no pudo evitar mover sus caderas contra el cuerpo posado sobre ellas, buscando al menos un poco de alivio. Lali respondió apretándose contra él, tanto, que notaba en su polla endurecida la humedad acogedora de ella, incluso con la sábana en medio dando por culo.

Lali abandonó los pezones dolorosamente erguidos y se dirigió hacia abajo, al ombligo, peter subió las caderas.

—Pero te quieres estar quieto, así no me puedo concentrar —se quejó sintiendo chispazos en el clítoris; si peter seguía así, acabaría metiéndoselo dentro y su investigación quedaría en suspenso.

—No puedo —jadeó.

— ¿No puedes qué? —preguntó ella meciéndose sobre él... Dios...

—Quedarme quieto.

—Ah... Háblame de ti —dijo ella parando.

— ¿Qué? —el siguió moviendo las caderas.

—Que me hables de ti. —Se separó totalmente a cuatro patas como los gatos, sin dejar que se tocaran en ningún punto.

— ¿Para qué? —se quejó él.

—Para desviar mi atención a otros temas que no sean mi clítoris y mi vagina —contestó sincera.

— ¿Quieres desviar tu atención? —Joder, estaba como una puta cabra.

— ¿Quieres que siga con mi investigación? —preguntó Lali alejándose todavía más de él.

—Mi familia vive en Barcelona, tengo dos padres, un hermano y una hermana.

—Perfecto. Sigue así.

Y peter siguió así. Lali comenzó a recorrer de nuevo los pezones que habían perdido su dureza, cosa que no le complacía en absoluto, mientras él le contaba que su hermano pintaba. Bajó hasta el ombligo y lo recorrió tímidamente con la lengua. Luego se quedó parada y le dio unos golpecitos en las costillas. peter continuó donde se había quedado.

—Mi hermana hacía antes ejercicio, pero lo dejó porque...

Lali continuó con el ombligo, recorriendo con los dedos el vello que lo rodeaba, luego se encontró con el impedimento de la sábana, así que se levantó ligeramente y la quitó de un tirón. peter jadeó y paró de hablar a la vez que su polla endurecida se balanceaba reclamando atención. Lali olvidó por un momento la conversación —si tenía que ser sincera consigo misma, no le estaba haciendo el menor caso—, y recorrió con la punta de los dedos las inmediaciones de la erección. Las caderas masculinas se movieron buscando los dedos y Lali volvió en sí. Frunció el ceño y le golpeó ligeramente las costillas de nuevo.

—Puso un tatami en casa, pero al final lo abandonó a favor del footing...

peter sentía las caricias de ali como si fueran fuego recorriéndole las ingles, bajando por sus piernas en un movimiento tan lánguido que le daban ganas de cogerla entre sus brazos y penetrarla salvajemente. Los dedos se posaron en la parte interna de los muslos para luego alejarse. Abrió los ojos. Ella lo estaba mirando a la vez que se mordía los labios. ¡Dios! ¿Qué estaría planeando? De repente levanto la pierna que tenía colocada a un lado de la cadera masculina y la recolocó, posando entre los muslos la rodilla. peter abrió inmediatamente las piernas, expectante. Ella sonrió, lo miró, frunció el ceño y le golpeó los labios suavemente con el índice. Joder.

—A mi padre le gusta jugar al mus, y casi siempre gana...

Lali sonrió satisfecha, ahora tenía que colocarle más o menos como quería. Se movió hasta quedar arrodillada entre sus muslos, luego le dobló y levantó las rodillas haciendo que se abriera más todavía, dejándolo totalmente expuesto a su mirada. Los testículos se veían más tensos, el glande se hinchaba y enrojecía por momentos a la vez que el líquido preseminal hacía su aparición. Lali deseó probarlo con su lengua pero se contuvo. Recorrió con las yemas de los dedos la ingle procurando no rozar la polla y bajó lentamente dibujando un triángulo que evitaba su escroto. Encontró la zona perineal, esa que él había tocado antes y que a ella le había vuelto loca. Sin dejar de mirarlo, se metió los dedos en la boca y los humedeció.

peter miraba asombrado a la mujer sensual y erótica que tenía entre las piernas, esa gata salvaje no podía ser Lali... o sí, se respondió acordándose de la mamada espectacular que le hizo ayer. La vio llevarse los dedos a la boca y chuparlos ávidamente. Cuando ella levantó la mirada y le frunció el ceño, recordó que había parado de hablar.

—Mi madre asiste a reuniones con su club en las que habla de juguetes eróticos. —Joder... ¿de verdad le había contado eso?

La vio sonreír para a continuación bajar la cabeza. No pudo evitar jadear cuando sintió que le levantaba la bolsa escrotal para luego recorrerle el perineo con los dedos húmedos arriba y abajo, llegando casi hasta el ano para después revertir el recorrido, acercándose hasta los testículos y de nuevo bajar. Repitió el movimiento una y otra vez, lentamente, suavemente, hasta que peter sintió que muslos y nalgas se le endurecían, contrayéndose a la vez que los huevos se tensaban y elevaban ante la inminencia del orgasmo.

Lali sentía el calor en su vagina. Jamás hubiera pensado que dar placer a un hombre podía ser tan excitante, o tal vez fuera que peter era El hombre. La confianza y libertad que le había dado a ella eran como fuego para su libido. Se sentía mojada, abierta y necesitada. Quería sentirlo dentro y que le acariciara el clítoris con esos dedos divinos que tan bien sabían hacerlo. En definitiva, estaba muy pero que muy excitada. Vio el glande amoratado, humedecido y no pudo evitar probarlo aunque eso diera al traste con su investigación sobre las zonas erógenas alternativas del cuerpo masculino. Bajó la cabeza y lamió lentamente el perineo, sintiendo como él se tensaba. Subió poco a poco rodeando la bolsa del escroto para luego abarcarla muy suavemente entre sus labios, azotándola delicadamente con la lengua.

peter jadeó y se agarró a las sábanas usando toda su fuerza de voluntad en la tarea de no moverse. Sintió los labios de Lali comiéndose sus huevos y estuvo a punto de explotar cuando le recorrió el tallo de la polla con la lengua, jugueteando con las abultadas venas que lo recorrían. No pudo evitar arquear la espalda y ofrecer su polla. El ofrecimiento fue contestado con un ligerísimo arañazo, totalmente premeditado, por parte de los dientes de Lali, un recordatorio de que no debía moverse. Se movió. Jadeó cuando ella lo reprendió de nuevo de la misma manera. Joder. Le extasiaba sentir esos delicados y blancos dientes sobre su polla.

Cuando peter se agitó de nuevo, Lali comprendió que lo hacía totalmente aposta; sonrió y recorrió con los dientes todo el pene, de arriba hacia abajo y luego al contrario hasta dar con el glande. Una vez allí, se sintió demasiado excitada como para bajar. Había llegado la hora de probar el líquido lechoso que tan rico sabía.

El primer lametazo en el capullo mandó una descarga eléctrica por todo el cuerpo de peter, el segundo hizo que una presión casi insoportable se instalara en su pelvis. Cuando ella empezó a jugar con el frenillo los testículos se tensaron y dolieron y al sentirla recorrerle la boca de la uretra, abriéndola con la lengua, absorbiendo el poco semen que se escapaba, la temperatura de su cuerpo subió varios grados. Se agarró con fuerza al colchón —Lali no tenía cabecero en su cama—, y gimió alzando las caderas.

—Ponme un condón.

Ella o no le oyó o no le hizo caso, así que a él no le quedó más remedio que bajar las manos y agarrarla del cabello para que levantara la cabeza y dejara de hacer las deliciosas cosas a las que se dedicaba.

—Ponme un condón —gruñó entre jadeos.

— ¿Qué?

—Ponme un condón. Están sobre la mesilla.

— ¿Por qué? —preguntó ella a lo suyo, es decir lamiendo y devorándole la polla. Dios, su piel sabía deliciosa.

—Tienes... veinte segundos... antes de que te folie —los jadeos no le permitían decir la frase sin interrupciones.

— ¿Ahora?

—Diecinueve...

Lali soltó lo que tenía entre manos —con bastante pena por cierto— y cogió la caja de condones.

—Dieciocho... —si se concentraba en los números aguantaría.

Cogió un condón y rasgó la envoltura.

—Diecisiete...

Lo sacó de su envoltorio.

—Dieciséis...

Lo colocó sobre el glande.

—Quince...

Lo deslizó por el pene.

—Catorce...

—Ya está —respondió satisfecha mientras cogía la polla entre sus manos y la acunaba amorosa.

—Trece... a la mierda.

pter se sentó de golpe, la asió por las caderas, la levantó en vilo para luego tumbarla boca arriba en la cama, agarró el tanga, recordó que tenía prohibido romperlo y lo deslizó hacia un lado de la ingle con un gruñido, después se metió dentro de ella de un solo empellón y se quedó quieto. Inmóvil.

— ¡Eh... habías dicho veinte segundos! —se quejó ella moviéndose contra él; Dios, qué sensación tan fabulosa... ¿Por qué no se movía el muy capullo?

—Estate quieta —dijo peter con los dientes apretados a la vez que con una mano le levantaba la camiseta por encima de las deliciosas tetas que tanto ansiaba ver.

—No quiero —contestó Lali sintiendo el calor ascender por su vagina y apretando los músculos internos.

—Para. —peter se dejó caer sobre ella manteniéndola inmóvil con el peso de su cuerpo.

— ¡Pues vaya! Tantas prisas para luego... nada —bufó Lali—. Me estás asfixiando.

—Joder. —Estaba al borde del orgasmo, un solo empujón y se correría. Y no quería eso, inmóvil dentro de Lali se apoyó en un codo para liberarla de su peso.

—Si te mueves, me tumbo sobre ti otra vez. ¿Entendido? —Si se movía no podría controlarse.

—A sus órdenes, mi general —contestó ella contrayendo la vagina, buscando más calor.

peter puso una mano entre sus cuerpos y buscó el clítoris; cuando lo encontró fue recompensado con un gemido. Perfecto. Tenía que distraerla, hacer que dejara de abrasarlo con las contracciones de la vagina. Comenzó a acariciárselo, introduciendo un dedo en su vagina, pegándolo a su polla y humedeciéndolo. Lali jadeó, él volvió al clítoris y lo rodeó, lo apretó, lo masajeó; ella contrajo la vagina, él empezó a multiplicar por siete. No había forma... cuando Lali empezó a respirar agitadamente haciendo que sus pechos de irguieran con los pezones duros como piedras coronándolos, peter se olvidó de la tabla del siete, de ir lento y de todo. Agarró el pie de Lali, lo colocó con el talón en su hombro haciendo presión, abriéndola más todavía, permitiendo una penetración más profunda. Clavó las manos en el colchón a ambos lados de la cabeza de Lali, debía sostenerse sobre ella para no cargarla con su peso. Fue su último pensamiento coherente. Embistió con fuerza, con un ritmo primitivo que solo sabía de placer y posesión, hundiéndose hasta tocar el fondo de la vagina y presionando contra ella para ir más allá. Los embates eran tan fuertes que Lali acabó apretando las manos contra la pared para evitar darse con la cabeza en ella. El orgasmo fue demoledor, los cuerpos ardieron, temblaron, dejaron de respirar y se desplomaron. peter recordó hacerse a un lado para no aplastarla en el último momento... no le gustaría asfixiarla si perdía el conocimiento, cosa que casi, casi había ocurrido.

viernes, 30 de marzo de 2012

DISFRAZADOS 51 Y 52


52.

—Que había tenido una relación contigo. —¿¡QUÉ!?

—Eso. Me contó lo de tu tatuaje...

—El que no tengo...

—Sí, ese. Que lo había visto y, bueno, por la manera de hablar parecía que lo había visto muy en directo y tal...

— ¿Sobre el tatuaje que no tengo?

—Sí, joder, sobre ese —se estaba empezando a sentir estúpido—, insinuó cosas...

— ¿Qué cosas?

—Esto... que tus piernas eran larguísimas, que si el tatuaje daban ganas de comérselo, que si manejabas muy bien las palancas... —esto último lo dijo plantándose la mano en el pene, como especificando la palanca a usar.

— ¿Las palancas? —interrumpió Lali mirando el movimiento de su mano.

—Sí, las palancas.

— ¿Qué palancas? —Está grillado, o borracho, o loco...

—Las palancas de las plumas de los camiones.

— ¿Y?

— ¿Y? Pues que las manejabas muy bien, las agarrabas con ambas manos y hacías de todo con ellas... —peter movía la mano sobre su pene como si se estuviera haciendo una paja.

— ¿De todo? ¿Te refieres a descargar camiones? —dijo Lali flipada intentado asociar camiones, palancas y pajas.

—Joder. Dejémoslo. Me ha tomado el pelo, no lo entenderías.

—Mmh... —Lali sumó piernas larguísimas, tatuajes inexistentes dignos de ser comidos, manos manejando o pajeando palancas, y de golpe su cerebro hizo click—. ¡No! —y no dijo más... sólo empezó a reírse y siguió riéndose y siguió...

—Eh, a mí no me hizo ninguna gracia... incluso llegué a pensar que quería tener algo con nosotros dos, una especie de menage a trois o yo qué sé —dijo indignado; a él no le hacía maldita la gracia.

—Menage a trois. —Dejó de reír lali de golpe, eso no le gustó ni un pelo. No tenía, ni quería tener una relación con peter, pero en estos momentos era suyo, y si a Dani se le pasara eso por la cabeza le cortaría los huevos.

—Sí... joder, me pasó el brazo por los hombros, me guiñó un ojo...

— ¿Dani? — ¿Su Dani? Imposible, él jamás se mezclaría con mujeres y heteros... y entonces zas, lo entendió todo. Empezó a reír sin poder parar.

— ¿Qué? ¿Qué te hace tanta gracia?

—Te la ha jugado pero bien.

— ¿Qué?

—Una broma... te ha gastado una broma... Dani jamás querría nada con un hetero... dice que somos demasiado... cuadrados... rígidos... —decía entre carcajada y carcajada—, limitados... que somos limitados.

—Lo voy a matar. —peter se levantó de golpe y empezó a recorrer el diminuto salón—. Te juro que lo mato.

—No, no seas tonto, no lo mates. Juégasela —dijo Lsli con una mirada muy peligrosa.

— ¿Qué? —peter paró su caminar furioso.

—Que se la juegues. El te ha hecho creer "cosas", ¿no? Pues tú haz como que te las has creído... y que te han gustado. —Dios, su sonrisa era maligna, propia de una diablesa.

— ¿Quieres que...? —Imposible, no podía estar diciendo eso.

—Que te insinúes tú también, que le pases la mano por el hombro, que le acaricies el muslo... ya sabes.

— ¿Para qué? —peter estaba intrigado. Se puso de cuclillas delante de lali y esperó a conocer la totalidad del plan.

— ¿Te has parado a pensar el aprieto en que le pondrás? Lo que pensará si ve que tú "entiendes" y que estás conmigo. Dani jamás quitaría su pareja a un amigo... y se verá en un terrible dilema, no ligará contigo, pero no sabrá cómo hacer para que yo me entere...

—Pero... —Dios, diabólica se quedaba corto, Lali era terrorífica.

—Sí. Lo va a pasar fatal.

— ¿Estás segura de que quieres eso?

—Se ha reído de ti. Eso requiere venganza... una venganza muy especial —dijo con sonrisa torcida—; donde las dan, las toman.

—Joder. Recuérdame que jamás me meta contigo... —dijo dejándose caer a su lado.

—Llegas tarde, amigo... aún tengo la palabra "Condones" escrita en mi tripa...

—Argg —contestó peter fingiéndose aterrado. Estaba claro que no se iba a aburrir con esta mujer.

Juntos planificaron al mínimo detalle la venganza, cada movimiento, cada insinuación. peter sabía que era imposible que él ejecutara las cosas que ella proponía —se moriría de risa antes de conseguirlo—, pero era tan divertido comentarlo que se dejó llevar por el entusiasmo. No fue hasta que Lali bostezó cuando se dieron cuenta de lo tarde que era. Las dos de la mañana, el tiempo había pasado volando y al día siguiente tocaba madrugar. Recogieron entre los dos los restos de comida —escasos, Lali tenía muchísima hambre— y ella buscó a su iguana que, cómo no, estaba subida a las cortinas. La bajó y la encerró en su terrario para a continuación hacer las abluciones nocturnas y meterse en la cama.

— ¿Dejas todo el día fuera a la iguana? —preguntó peter con reparo. No quería toparse con ese bicho de improviso en cualquier momento.

—No. Solo la dejo fuera cuando estoy en casa.

— ¿Por qué?

—Su terrario se le ha quedado pequeño y hasta que consiga ahorrar para pillar otro, la única manera de que tenga espacio es dejarla fuera.

—Ah. Menos mal que las tortugas están bien en su sitio, sino tendríamos que ir mirando el suelo para no pisar animales —comentó jocoso.

—Bueno, en realidad ellas también están algo estrechas... pero... qué se le va a hacer —contestó ella dando por zanjado el tema con un sonoro bostezo.

—La bella durmiente tiene sueño —canturreó peter divertido. Estaba tumbado sobre la cama con los brazos cruzados detrás de la cabeza y el pene empinado bajo la sábana; cada vez que relacionaba "Lali" con "cama" su polla se erguía expectante.

—Qué va... —contestó Lali tapándose la boca ante un nuevo bostezo y dejando caer a continuación la mano sobre el pecho de peter—, cómo voy a tener sueño con lo mucho que dormimos ayer...

— ¿Te estás quejando?

—Qué va...



53.

La mano de Lali se movía alrededor de los pezones de peter sin un rumbo determinado, el sueño la estaba venciendo y acariciar el suave vello de su torso la relajaba. Una de sus uñas chocó contra el pezón masculino y este se tensó, repitió la caricia intrigada, el pezón se endureció un poco más. Miró la cara del hombre, tenía los ojos cerrados, la boca medio abierta y respiraba agitado. Bajó la vista hacia el pene, seguía erguido y alerta. Se acercó a la tetilla y la probó con la lengua. peter gimió y arqueó ligeramente la espalda. Lali lo miró muy atentamente y volvió a lamerlo. Un nuevo gemido...

— ¡Esto te gusta! —exclamó asombrada. Lo cierto es que su experiencia era bastante limitada: felación y penetración. El Vinagres no consentía nada más, pues lo consideraba una pérdida de tiempo. Claro, que también era cierto que tenía el "gatillo rápido".

—Demonios, sí.

—Estupendo, nunca lo habría pensado. —Los dedos recorrían juguetones el pezón.

— ¿Qué? —preguntó asombrado abriendo los ojos e irguiéndose sobre un codo... lali no era virgen, por tanto había follado, ergo tenía que conocer la anatomía erògena masculina... ¿no?

—Ohh, cállate y vuelve como antes.

— ¿Cómo antes?

—Sí. Túmbate. Vamos. Ya. —Estaba totalmente despierta y quería investigar.

—Como ordene su majestad.

—Bien... y quédate quieto.

Lali se mordió el labio y pensó por dónde continuar. Recordó las caricias que le había prodigado peter en sus anteriores encuentros y decidió empezar por ahí, luego ya improvisaría. Dejó la mano en donde estaba y se inclinó sobre su oído, lamió y mordisqueó tímidamente el lóbulo hasta que lo sintió gemir. Animada por el incipiente éxito apretó un poco más los dientes a la vez que movía la lengua, él jadeó.

—Esto es muy interesante —le susurró al oído.

—Me alegro —respondió sonriendo peter; si ella quería investigar, por él perfecto.

Deslizó la lengua por el cuello, buscando cada vena y besándola para luego mordisquearla y lamerla; incluso se le fue un poco la mano en una succión y le dejó un pequeño chupetón bastante visible, ains.

—Mañana tendrás que ponerte algo con cuello alto —dijo cabizbaja.

— ¿Por? —preguntó peter entre las brumas del placer.

—Te he hecho un chupetón... —comentó esperando una mala reacción... una vez hizo algo parecido y la bronca fue tremenda.

—Perfecto. Sigue así —dijo peter inclinando la cabeza para dejar la clavícula más accesible.

¡Vaya!

Si eso es lo que él quería, lo iba a tener. Lsli prestó toda su atención a la clavícula sin olvidarse de acariciar los pezones y, de paso, ya que estaba puesta, recorrer las pantorrillas masculinas con sus pies desnudos. peter comenzó a jadear. Lali paró de golpe.

—Mmh, esto no está funcionando —comentó irritada con ella misma.

—Sí que está funcionando. A la perfección —comentó peter alerta. Por Dios, no podía parar en ese momento, lo mataría de la frustración.

—No. Tengo demasiados frentes abiertos, no me centro en nada específico.

—Da lo mismo, te lo aseguro.

—No.

—Pero...

—A callar. Y estate quietecito —ordenó.

Sí, buana.

Lali se lamió los labios, peter no parecía estar disconforme con que ella investigara y ella desde luego lo estaba disfrutando... A ver, las felaciones se le daban de maravilla, o al menos eso le parecía, se podía decir que dominaba el asunto... pero el resto... se puso manos a la obra.

Se montó a ahorcajadas sobre él. Les separaba una sábana y el tanga. Se lo pensó un segundo.

Prohibido moverse y, sobre todo, prohibido romperme el tanga, me estoy quedando sin ropa interior a pasos acelerados.

—Lo que tú digas —acató sin pensar; por Dios, que continúe de una maldita vez.


jueves, 29 de marzo de 2012

Disfrazados capitulos (49 no hay me equivoque), 50 y 51


NO HAY 49 me equicoque numerando ...

50.

peter impaciente quitó las sábanas que cubrían el cuerpo femenino... ¡El tatuaje no estaba! observó más detenidamente. ¡Nada! Pensó un poco aturullado que quizá su semen había tapado el dibujo Ja, ¡ni de coña! Pero por si acaso pasó la mano por la base de la espalda manchándose con el esperma —lechoso y casi transparente— dibujando con él un tatuaje que no estaba... ¿Qué demonios...?

—Apaga la luz. Ya —gruñó Lali enfadada por estar tan expuesta.

— ¿Dónde está tu tatuaje? —preguntó recorriendo con la mirada el cuerpo de Lali; quizá había entendido mal y estaba en otra parte del cuerpo.

—Mmh, ¿qué? —contestó ella sin saber por dónde iban los tiros.

—El tatuaje celta, el triskel... ¿Dónde lo tienes?

— ¿Qué tatuaje? —Lali se giró para mirarle, asegurándose de volver a subir la sábana hasta la barbilla. ¿De qué narices hablaba ahora?

— ¡El tatuaje que supuestamente está en tu espalda! —dijo él perplejo. ¿Tan extasiada estaba que no sabía de qué le hablaba? ¿Y por qué demonios se cubría con la sábana?

—No tengo ningún tatuaje en la espalda, ni en ningún lado, no me gustan los tatuajes. ¿De dónde has sacado esa tontería? —preguntó lali alucinando; acababa de tener el mejor sexo de su vida y le preguntaba por tatuajes... estaba como una cabra.

—Dani me dijo...

— ¿Dani? — ¡Ay Dios!

—Sí. Me dijo... en tu espalda... justo sobre el culo... —Joder, joder, joder, pensó intuyendo la broma... Será cabronazo.

— ¿Dani te dijo que tenía un tatuaje?

—Sí.

— ¿Y le hiciste caso?

—Esto... sí.

— ¿Y te dijo que él lo había visto? —preguntó sonriendo.

—Pues sí.

—Y te lo tragaste. —Ya no sonreía, ahora se estaba riendo a mandíbula batiente.

—Joder, me contó cada maldito detalle, cómo era el dibujo, que la gente lo veía cuando cortabas cristal, que se lo comían con la mirada. ¡Me ha tenido duro y pensando en el puto tatuaje de los huevos todo el día y ni siquiera existe! —exclamó medio gritando.

— ¡Dios! —Lali apenas podía respirar de la risa—. ¡Lo que daría por haber estado en ese momento!

— ¿Te parece divertido? —preguntó muy serio.

—Sí —contestó con los labios apretados intentando contener la risa hasta que al final no pudo más y estalló en una sonora carcajada, retorciéndose sobre la cama y apretándose el estómago.

—Joder. —Pero aunque intentaba no reír, peter acabó estallando junto a Lali con los ojos llorándole de la risa y pensando que el muy cabronazo se la había jugado pero bien... y que se las iba a tener que pagar.





Sábado 8 de noviembre de 2008, 23.30h





Apenas habían dejado de reír, cuando sonó el telefonillo.

—Imagino que serán los kebabs. Voy a por ellos...

—Espera. —peter sacaba su cartera en esos momentos.

—No, deja, a esta invito yo —contestó Lali seria a la vez que se enfundaba en el vestido más grande y espantoso que peter había visto en su vida.

—Joder...

— ¿Qué pasa? ¿No te gusta? Si es súper sexy —comentó riendo a la vez que acariciaba el vestido marrón con dibujos abstractos rosa fucsia que le quedaba cuatro tallas grande—. Es mi vestido especial.

— ¿Especial?

—Sí... el que me pongo cuando no tengo ganas de vestirme y que me queda tan grande que no deja ver mi inexistente ropa interior... —comentó enarcando las cejas un par de veces.

—Ahh... —dijo tumbado en la cama observando a Lali escabullirse del dormitorio.

Todavía tumbado se inclinó hacia la mesilla con el propósito de sacar los condones y dejarlos sobre la almohada para que estuvieran "muy" disponibles y "muy" asequibles para la próxima vez, a ver si así eran capaces de hacerlo como era debido, es decir, con precaución. Sus dedos tocaron los cuadernos revueltos que había bajo la cajita y recordó con una sonrisa el pequeño y plateado secreto que había encontrado bajo ellos esta mañana. Se incorporó sobre un codo y sacó los condones y uno de los cuadernos al azar, su mente calenturienta le indicaba que si estaban sobre un consolador, lo mismo contenía fantasías prohibidas...

Era un block normal y corriente de tapas verdes, no ponía nada en la cubierta, así que lo abrió curioso —y por qué no decirlo, imaginando leer cosas calentitas—. Se encontró con sorpresa ante páginas y páginas escritas con una letra muy infantil, a lápiz, para más señas.



"Enero 1991.

Rochi se a empeñao en que ezcrivamos un diario. Y no se para que. Pero dice que si no lo escrivimos no podemos acer un club y entonces si no tenemos un clud no jugamos todas a la goma, así que tengo que ezcrivir un diario estupido que no me apetece. euge opina como yo. Bueno, pues hoy es un rollo la profe me a echo copiar diec vezes cada falta del dittado y eran un montonazo. Vaya rollo."



peter no pudo evitar reírse, había dado con el diario infantil de Lali. Prestó atención, ella estaba en ese momento atendiendo la puerta, ojeó un poco por encima el cuaderno mientras la oía charlar animadamente con el repartidor del restaurante turco; por lo visto se conocían. Miró el cuaderno y fue a la última página, la última entrada era de marzo de 1989, estaba claro que a Lali no le gustaba mucho escribir, pues había resumido año y medio en un cuaderno de pocas páginas.



"Febrero 1992.

Rochi esta enamorada de Marcos y Marcos no le ace caso. E pensado una venganza y la hemos echo. Le hemos escrito mía carta 'especial' y se la hemos mandado. A Marcos no le a sentado vien y se a enfadado mucho, nos a perseguido por todo el colegio y le ha puesto barro en las coletas a Rochi. Ahora Rochi ya no esta enamorada de Marcos, dice que lo odia, estoi buscando una nueba venganza. Se va a cagar."



Madre mía, si a Lali se le había ocurrido una venganza y era la mitad de ocurrente a los nueve años que ahora, estaba claro que la carta sería digna de ver, pensó sonriendo.

En ese momento oyó cerrarse la puerta del piso y sin saber por qué, ocultó rápidamente el cuaderno bajo la cama. No creía que a ella le gustara que lo leyera.

Lali entró en la habitación con una sonrisa en los labios.

—Ya está la cena —canturreó—. Me voy a duchar y en cuanto salga cenamos, ¿te parece?

—Por mí perfecto.

—Genial. Ahora vengo.



51.

En el mismo momento en que abandonó la habitación peter se agachó y sacó el cuaderno de su escondite. Lo guardó en la mesilla y sin detenerse a pensar cogió otro, la primera anotación era del año 1993; lo descartó en busca de alguno un poco más moderno. Fue sacándolos uno a uno, en algunos había poesías de Machado y citas románticas, en otros canciones de los años 90, en otro fotos de cantantes pegados en las páginas, vaya... era como un baúl de los recuerdos... Había de todo en esos cuadernos. Revolvió hasta sacarlos todos y, al fondo de cajón, casi oculto por los demás, encontró el último, era muy fino y elegante, con tapas de color marrón y lomo dorado, y solo estaba escrito a medias. Lo abrió por la primera página y leyó.



"6 de enero de 2003.

Rochi me ha regalado este diario, se ha empeñado en que llevo un año conviviendo, haciendo el subnormal y perdiendo el tiempo con el Vinagres, y que como parece que no me doy cuenta (es que no estoy haciendo ninguna de esas cosas, bueno, convivir sí, el resto no), lo mejor que puedo hacer es escribir día a día lo que voy haciendo y a ver si así me cosco de cómo va el tema... Bueno, pues me niego a escribir el día a día, menudo rollo, pero una promesa es una promesa, y yo le he prometido que escribiré (joder, me recuerda al club que montó en EGB), así que el último día de cada mes, dejare aquí mis impresiones."



Interesante, pensó peter, lali ya había mencionado antes al Vinagres, parece que se iba a enterar de quién era ese tipejo.



"31 de enero de 2003.

El mes ha trascurrido según lo previsto, con tiempo claro y monótono en su mayor parte a excepción de algunos chubascos tormentosos los viernes a mi regreso de casa de euge, debido principalmente a la negativa del Vinagres a que lo deje "solo y abandonado " en casa durante la tarde. Mar calma en fin de semana aderezada con aburrimiento crónico la noche de los sábados durante el polvo semanal... "sábado sabadete... Me echan un polvete". El ciclón Vinagres apareció eventualmente a mitad de mes debido a una equivocación en el menú de entre semana (cambié el pollo por la ternera y rompí el escalafón de las comidas), por lo que el ciclón descargó con vientos de componente histérico sobre la mesa del salón causando daños irreparables a gran escala y la consiguiente visita al Ikea en busca de nueva mesa. Como la rotura ha absorbido parte de los recursos domésticos, no podemos ir al cine este mes (por mi culpa específica Vinagres, él no se hubiera enfadado si yo hubiera seguido el esquema de comidas), motivo por el cual me veo obligada a usar al galán de la peli del mes pasado para los sábados sabadetes, lo cual me lleva al aburrimiento crónico que sufro en estos menesteres desde mediados de mes, ya que la última peli vista en el cine fue Harry Potter y cada vez que lo uso para mis fantasías polveriles me siento un poco infanticida... Tiempo previsto para el próximo mes: estable. Sin cambios. Invariable. Inalterable."



Mierda, ¿qué es esto?... ¿un diario? ¿Un parte meteorológico? peter estaba totalmente perplejo, y sobre todo estaba muy enfadado. ¿Quién coño era el ciclón Vinagres? Fuera quien fuera, de una cosa estaba seguro, el tipo ese le caía fatal. Oyó en ese momento cerrarse el grifo de la ducha y tuvo un segundo de indecisión... ¿Guardaba el diario o no lo guardaba? Su experiencia con su madre y hermana le decía que las mujeres tras la ducha se daban cremas, se secaban el pelo y hacían más cosas que las tenían ocupadas al menos diez minutos más... Con el oído atento, continuó leyendo donde lo había dejado.



"28 febrero 2003.

Febrerillo el loco... Tiempo tormentoso durante el primer tercio mensual avanzando hacia claros soleados durante la mitad (quizá debido a San Valentín) y finalizando en chubascos de intensidad variable, con mar gruesa debido al cambio de la marca de vino a degustar durante la comida de la última semana (se terminó Don Simón en el mercado y compré Don Pepe). Fin del aburrimiento crónico polveril gracias al descubrimiento inesperado de Julie Garwood, su libro "el secreto" y su protagonista, Iain Maitlan, con el cual he descubierto una nueva dimensión a la hora de ejecutar fantasías solitarias. Tiempo previsto para el próximo mes: estable y sin cambios en la relación, con posibles imprevistos en la sección amistad debido a amenaza en el paraíso matrimonial de mery. hero está introduciendo elementos poco destacables en el círculo de su familia. Me mantendré ojo avizor (o al menos todo lo que me permita el ciclón Vinagres).



peter aguzó el oído, Lali acababa de abrir la puerta del baño. Rápidamente introdujo el diario en el cajón y esbozó su mejor sonrisa de "yo no he sido".

— ¿Aún estás así? —preguntó Lali, embutida dentro de su albornoz gigante.

—No tenía nada mejor que hacer —contestó él dando unas palmaditas a la cama y esperando que ella se sentara a acompañarlo.

— ¿No? Pues yo sí. Me voy a cenar.

—Valeeeee. Me ducho y te acompaño. —peter se levantó imponente en su desnudez, su pene medio erecto al pensar en la ausencia de ropa interior bajo el albornoz de lali.

—Como veas —dijo ella por decir algo, ya que sus ojos se habían clavado en cierto apéndice...

peter sonrió al pasar por su lado, deteniéndose para depositar un prometedor beso en la frente de Lali...

Tras ducharse se dirigió al salón, Lali se había cambiado de ropa, ahora llevaba una camiseta enorme y desgastada de color rojo y estaba sentada en los cojines de Dani. Sobre el baúl que hacía de mesa había dos platos con comida, uno bastante más vacío que el otro. Observó cómo la mujer cogía distraídamente las pocas hebras de verdura y cordero que sobresalían del kebab y se las llevaba a los labios chupándose los dedos golosa para recoger hasta la última gota de salsa. No lo pudo evitar, se puso duro al momento. Debió gemir, porque en ese instante Lali lo miró y enarcó las cejas al ver que bajo la toalla que rodeaba sus caderas aparecía una "antena parabólica".

— ¡Vaya! Llegas a tiempo —dijo ignorando con sus palabras, pero no con sus ojos, el estado en que él se encontraba.

Se acomodó como pudo sobre los cojines notando los testículos llenos y calientes y se dispuso a soportar la tortura. Vieron un rato la tele mientras comían, pero entre su imaginación desbordada y la lengua de Lali relamiéndose el labio para recoger la salsa que se escapaba del Kebab, su miembro corría peligro de explotar, así que decidió sacar un tema que le tenía intrigado y que además precisaba solución.

—Oye, qué te iba a preguntar —dijo como quien no quiere la cosa... ¡Ja!—, ¿Dani es bisexual?

— ¿Dani? —respondió Lali extrañadísima—. No.

—Aps —Mierda, ella no sabía que a su jefe le iban tanto los hombres como las mujeres, demonios—. ¿Estás segura?

—Totalmente, a Dani jamás le han gustado las mujeres —dijo Lali seria. ¿Es que peter no se había dado cuenta del tema al verlo con Luis?

— ¿Es homo? —preguntó sorprendido.

—Sí. —Lali le miró irritada entendiendo mal su sorpresa—. ¿Tienes algún problema con eso? Porque me parecería retrógrado si así fuera —dijo a la defensiva.

—No. Ninguno... es que pensé... me dio a entender...

— ¿Qué? —Se estaba enfadando; no permitiría que nadie se metiera con Dani por su tendencia sexual.